BASTA ENTRAR EN UNA BIBLIOTECA PARA ENTENDER LA DIMENSIÓN DE NUESTRA IGNORANCIA
En los últimos días hemos asistido a una polémica que, en realidad, no es nueva: María Pombo presumía de no leer un libro. Lo llamativo no es sólo la confesión de ignorancia, sino la normalización —y casi celebración— de la incultura. Pensamiento y lenguaje van unidos. Si empobrecemos el lenguaje, empobrecemos también el pensamiento. Menos palabras, menos registro intelectual.